martes, 31 de julio de 2012

Historia del Lesbianismo

Historia del lesbianismo

Desde mi visión hablar de la historia del lesbianismo es intentar revisar como ha conceptualizado la sociedad de diferentes momentos históricos las relaciones sexo-afectivas entre mujeres.
Yo no dudo por un instante que desde que las mujeres son mujeres, desde el inicio de la historia de la humanidad e incluso antes, existieron mujeres que se sentían atraída por otras mujeres, decir que no es así es como decir que ser o no homosexual es una cuestión de moda, cultura, que nos viene de otro lugar que no es lo natural, el cuerpo, el deseo y por el momento creo que la capacidad de amar a alguien de tu mismo sexo, no se construye desde la cultura o las ideas, viene de las emociones, las necesidades afectivas, y el deseo.
Un concepto podemos rebatirlo, de construirlo, modificarlo y recortarlo, los sentimientos, el deseo, no, podemos domesticarlo pero no cambiarlo.
Pero es verdad que la forma en la que se vive el ser lesbiana y el concepto que se tiene incluso la construcción del concepto, ha sido variada de una época a otra, en esta época definiré Lesbiana, como:
Aquella persona que se vive como mujer y que puede establecer relaciones amorosas, sexuales, eróticas y/o de deseo, con otra mujer o persona que se viva como tal.
En Wikipedia se habla de “la identidad lésbica”, explicando que ésta fue concebida como tal más tarde que la masculina, ya que, desde la antigüedad las mujeres han sido concebidas como personas que existen para el otro, para servir a los hijos, a los hombres a su esposo, por muchos siglos, no tuvieron autorización para nombrar, investigar, escribir, y las cosas que les importaban o requerían eran excluidas, invisibilizadas, negadas, todo esto sustentado por la cultura, la religión, la moral, las creencias y en general por el miedo. Lo cual retrasó el desarrollo subcultural lésbico.
Es hasta el nacimiento del feminismo el siglo antepasado, que las mujeres han empezado ha reconocerse como sujetas al poder, a la palabra, al ejercicio de sus derechos y entre ellos su sexualidad. La falta histórica de espacios para publicar, archivar y centralizar documentos dificulta sobremanera el registro de su historia, volviéndolo una tradición oral que se pierde en el olvido por la falta de conexión de unas generaciones con otras; siempre parece que las lesbianas más jóvenes crean un nuevo espacio, inventan nuevos mundos antes desconocidos, empiezan de cero cuando en realidad antes muchas otras mujeres lesbianas han transitado por esos mismos caminos.
Hemos de ser conscientes que negar, ocultar y silenciar es una forma de control, por ello hay que recuperar el pasado para entender el presente y recuperar la existencia.
Según la filósofa americana Judith Butler, la exclusión opera mediante la creación de un dominio de sujetos desautorizados, presujetos, de poblaciones borradas del panorama visual; y las lesbianas han ocupado ese dominio de sujetas borradas de lo posible de imaginar.
Esta platica tiene entonces dos objetivos
1.- constatar a través de hechos históricos que la sexualidad ha sido la misma desde siempre y solo ha cambiado la idea, la concepción, la forma en la que juzgamos y tratamos y que éstos conceptos cambian con el tiempo y son modificables de construibles y que nosotros podemos hacer ese cambio.
2.- Dejar de silenciar, ocultar, invisibilizar, para dejar de ser controladas y recuperar el pasado para entender el presente y recuperar la existencia.
Porque bajo nuestra organización social, nos llega como herencia el concepto de que las mujeres no son importantes, que solo existen a través del otro, y que el sexo solo es con penetración, erección y eyaculación, entonces las mujeres no pueden tener sexo sin un hombre.

Y lo que ellas quieran en cuanto a su sexualidad no importa, lo que importa es que el otro goce, y éste lo único que entiende es que si él goza la otra debe gozar también, si existe una erección, una penetración y eyaculación, es más que suficiente erotismo.
Visto así, es difícil que las mujeres tengan goce con una mujer y por ello se desdibujó le concepto de lesbiana por siglos es decir el poco conocimiento público sobre el lesbianismo se da en la errónea concepción social del mismo.
Además se tiene la idea generalizada de que la relación sexual entre mujeres debe estar definida por actitudes femeninas y masculinas, en muchas épocas existió el travestismo femenino y solo era concebida la relación homosexual de mujeres si una de ellas era el “hombre” y la otra la “mujer”, esta idea todavía nos llega en la actualidad y niega la experiencia femenina de goce y su sexualidad sin la presencia de un hombre aunque sea falso.
Nuestra sociedad está, fuertemente influida por el catolicismo más férreo y la preponderancia del hombre sobre la mujer, en nuestros países no solo se ha perseguido históricamente el lesbianismo (y la homosexualidad en general), sino que se ha intentado negar su existencia como inclinación u opción sexual posible.
En la actualidad estamos creando nuevos conceptos que nombren nuestras experiencias y se acomoden mejor a nosotras, gracias a la diosa por que no me gustaría cambiar de género.
Pero no siempre fue así, existieron culturas y épocas donde las mujeres tenían roles diferente, no de emancipación, de igualdad o equidad con los hombres, pero si diferentes, veremos otras experiencias y los vestigios históricos de éstas culturas


 Prehistoria, el Paleolítico.
Se halló un grabado en una placa de piedra de la cueva francesa de La Marche que muestra lo que parece una mujer dedicada a hacerle un cunnilingus (sexo oral) a otra. En otra piedra caliza del abrigo rupestre de Laussel, en Dordoña, alguien talló hace unos 27.000 años a dos mujeres con las piernas entrelazadas, en la postura conocida como la tijera. Y en Gonnersdorf, un yacimiento alemán en la orilla del Rin, decenas de placas muestran parejas de mujeres. Una de ellas, de 12.000 años y bautizada las bailarinas, muestra dos hembras frotando sus pechos en actitud cariñosa. Y también hay un coito anal entre dos hombres en La Marche.
Sin embargo, el estudio de la prehistoria está sometido a un dogma desde el siglo XIX: la sexualidad de los mal llamados hombres y mujeres de las cavernas sólo estaba orientada a la reproducción. El lesbianismo y la homosexualidad masculina son tabú. El estudio de la prehistoria ha sido, en cierto modo, homófobo. "Apenas hay estudios y en los congresos no se habla de la sexualidad en el Paleolítico. Pero los primeros Homo sapiens que llegaron a Europa eran anatómica y cerebralmente iguales a nosotros, les gustaba lo mismo", explica Marcos García Díez, coordinador de las cuevas prehistóricas de Cantabria para el Gobierno autonómico y uno de los comisarios de la exposición.


 Oriente medio (Mesopotamia)
Según la mayoría de los historiadores, el primer texto poético del que se tiene constancia fue creado por una mujer llamada Enheduanna, hija del rey Sargón I de Acadia. Esta princesa y sacerdotisa, nacida alrededor del año 2300 a.C., componía cantos en honor de Inanna, diosa del amor y la guerra. La historiadora Judy Grahn, investigadora de la cultura homosexual, hace una lectura lésbica de los himnos de la princesa Enheduanna. Y se basa en la sensual exaltación de la belleza que hace en sus cantos acerca de la diosa Inanna, a la que incluso se refería como "esposa".
En el código de Hammurabi (creado en el año 1760 a. C., es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado creado en Mesopotamia) existen datos que comprueban la presencia de mujeres con inclinaciones lésbicas. Se reconoce un tipo aparte de mujer llamada salzikrum, palabra que significa "hija hombre". Poseía muchos más derechos hereditarios que mujeres comunes y, tal como una sacerdotisa, podía heredar gran parte de los bienes paternales, mientras que una mujer común no podía hacerlo. Esto podía ofrecer la posibilidad de que ella pudiese comenzar una familia con una o varias esposas.

 India antigua
La traducción íntegra y moderna del clásico texto indio del Kama Sutra24 se refiere sin ambigüedad o hipocresía a todos los aspectos de la vida sexual incluido el matrimonio, el adulterio, la prostitución, sexo en grupo, sadomasoquismo, homosexualidad masculina y femenina, y travestismo. El texto traza un fascinante relato de una India, cuya apertura a la sexualidad dio lugar a un alto nivel de desarrollo en la expresión erótica.
en el "Valmiki Ramayana", Hanuman dice haber visto a mujeres besarse y abrazar a otras mujeres que habían sido besadas y abrazadas por Ravana.

En el "Padma Purana" se cuenta la historia de un rey que muere antes de que pueda dar a sus dos reinas una poción mágica que las puede dejar embarazadas. Desesperadas por tener un hijo, las viudas beben la poción, y hacen el amor (una en el rol del hombre y la otra en el de la mujer) y conciben a un niño. Desafortunadamente cuando nace el niño, no tiene huesos ni cerebro. (Según una antigua creencia, la madre aporta la sangre al feto, mientras el padre aporta los huesos y el cerebro).
En el "Mahabharata", Drupada hace crecer a su hija Shikhandini como hombre e intenta conseguirle una esposa. Cuando la esposa descubre la verdad en la noche de bodas, se destapa el asunto y el padre amenaza con destruir todo el reino de Drupada. La oportuna intervención de Yaksha salva la situación. Deja que Shikhandini se convierta por una noche en hombre y cumpla con su deber matiral.
Estos apaños folclóricos permiten que mujeres tengan sexo con mujeres y hombres con hombres en términos heterosexuales. Uno puede interpretar estos cuentos como espejo de una represión social y cultural ante fantasías homosexuales.
 Grecia
Pero las referencias escritas explicitas más antiguas de amor entre mujeres datan de la Grecia antigua. Safo (el epónimo* de "safismo" * nombre derivado de una persona), originaria de la isla de Lesbos, representa uno de los principales iconos lésbicos de la historia. Compuso poemas en los cuales expresaba su atracción sexual hacia otras mujeres.
Safo pertenecía a una familia de la clase aristocrática griega y, como tal, a una sociedad llamada thiasos, presuntamente dedicada a preparar a las vírgenes para el matrimonio. Sin embargo, Safo acaba formando lo que llamó la Casa de las servidoras de las Musas, donde enseñaba a las muchachas allí confinadas distintas habilidades, como recitar y cantar poesías, fabricar coronas de flores, el arte de danzar, entre otras que se consideraban precisas para su educación. De ese modo, Safo descubrió su tendencia a enamorarse de sus alumnas, con bastantes de las cuales mantuvo relaciones íntimas, creando lo que podríamos llamar la primera colonia lésbica conocida.
Se supone la existencia de nueve libros de poemas, autoría de Safo, pero tan solo se conservaron unos 650 versos, en los que habla de su atracción por las jóvenes muchachas que tenía a su cargo. Considerada por Platón como “la décima musa”, su obra más célebre es la Oda a Afrodita.

Safo estaba casada y tenía una hija, ya que en aquella época tanto en Grecia como en Roma existía la posibilidad total de compaginar relaciones heterosexuales y lésbicas, sin que ello fuera motivo de escándalo o censura. La importancia de la obra y los intereses personales de la poetisa han sido tales que el término safismo se ha convertido en sinónimo de lesbianismo desde la época victoriana.
En la antigua Roma y en Grecia el lesbianismo era aceptado con normalidad. En Roma, por ejemplo, existían baños públicos para mujeres que, a pesar de estar casadas, deseaban mantener contactos sexuales con otras mujeres. Estos baños contaban con chicas, las esclavas felatoras, que satisfacían sus deseos lésbicos. También existe constancia de bodas entre mujeres.
El término tribadismo se piensa que deriva del verbo τρίβω (tríbō) del griego antiguo, que significa ‘frotar’. En la Grecia antigua, una mujer que penetraba mediante el uso de algún artefacto, bien fuera a una mujer o a un hombre, era llamada una «tríbas»
En regiones del Mediterráneo se realizaban rituales paganos en los que se hacía una procesión de carros tirados por animales, hacia el santuario de La Diosa, éstas eran precedidas por sacerdotisas, algunos carros en ceremonias específicas eran por bueyes, por eso a ella se les llamaba boyeras se dice que éstas celebraban ceremonias de Fertilidad montando bueyes y conduciendo carros de bueyes, por los campos arados y sembrados. Estas acciones eran seguidas de orgías sagradas entre las sacerdotisas boyeras para propiciar que la diosa agrícola asegurara la fertilidad de la semilla con la lluvia. Por lo que el término de boyera pasó a definir a quienes realizan actos lésbicos paganos, aunque en castellano perdió su significado original al ser escrito con diferente grafía como bollera. http://www.oocities.org/es/culturaarcaica/romeria.html
Aunque también se dice que Bollera se deriva de la idea de que una mujer acaricia el bollo de otra tal y como debe hacerlo para formar un bollo (pan).
 Albania y Yugoslavia
Aunque la documentación al respecto es escasa, se piensa que en comunidades aisladas de Albania, Yugoslavia e Italia se aceptaban las relaciones lésbicas en épocas pretéritas (pasadas). Por ejemplo, en las zonas montañosas de Cabiria existía una sociedad aborigen compuesta únicamente por mujeres a las que se llamaba sbraie.

 China
En la antigua China, se ha tenido una cierta tolerancia hacia el lesbianismo. Una de las razones más importantes es que las mujeres aportan el Ying (substancia o energía necesaria para el cuerpo), por lo que la idea de la masturbación femenina según este tren de pensamiento era la de un acto inofensivo.
Algunos historiadores, como John Boswell, han descubierto ciertos elementos que denotan la existencia de relaciones homosexuales femeninas. Un ejemplo de esto figura en las palabras pronunciadas por Ying Shao (140–206), "Cuando dos mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer, se denomina esa situación como dui shi’".
La palabra mojinzi ("espejos frotándose") se utilizó para describir las actividades lésbicas, tomando como idea a dos espejos frotándose uno contra el otro (o sea, formas similares sin protuberancias) representando a los órganos sexuales femeninos.
Se han encontrado también casos de la Corte en donde se realizaban casamientos grupales de lesbianas y las denominadas "Asociaciones de la Orquídea dorada", cuyas zonas más activas se hallaban en Shunte, Fanyu y Sajiao. La membresía para tal grupo era exclusivamente femenina y hubo miembros que vivieron en pareja durante toda su vida. Algunos miembros se casaban con hombres pero continuaban manteniendo relaciones lésbicas después del matrimonio, evitando los hogares junto a sus maridos lo máximo posible Y aquellas que eran forzadas a quedarse en sus casas con sus maridos, se suicidaban. Estas agrupaciones sobrevivieron hasta el siglo XX e incluían ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y "marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su vez podían heredar de sus adoptantes.
Cristianismo
Con la expansión del cristianismo, la aceptación de las relaciones homosexuales fue decreciendo poco a poco hasta llegar ha convertirse en motivo de persecución. Sin embargo, hay que hacer constar que el motivo de la condena cristiana se centraba más en el adulterio que en identificar si se cometía entre hombres o entre mujeres.
La palabra lesbiana aparece por primera ver en una obra de un escritor francés llamado Pierre de Bourdeille (más conocido como Señor Brântome) en el siglo XVI, éste hace una recopilación de poemas amorosos entre mujeres al que tituló “Las lesbianas” haciendo clara referencia a Safo de Lesbos. Al carecer de un vocabulario y unos conceptos precisos, se utilizó una larga lista de palabras para describir lo que las mujeres al parecer hacían: masturbación mutua, contaminación, fornicación, vicio mutuo, coito, copulación... y en caso de llamarles de algún modo a quienes lo hacían, se les llamaba fricatrices, esto es mujeres que se frotaban unas con otras, o tribadistas, el equivalente en griego de la misma acción.
Edad Media
En la Edad Media europea, siglo V al XIV, la condición homosexual fue reprimida y ocultada. Por lo tanto es difícil encontrar casos y datos con referencias históricas sobre relaciones erótico-amorosas entre mujeres. Las principales fuentes son los archivos eclesiásticos (sermones, homilías, encíclicas, concilios, catecismos) y jurídicos (procesos judiciales, denuncias, sentencias).
Los europeos consideraban que nada en una mujer podía despertar los deseos sexuales de otra mujer. Por consiguiente, en el derecho, la medicina y en la opinión pública se ignoraron las relaciones amorosas y sexuales entre mujeres. En un periodo de diez siglos sólo se logran reunir una docena de alusiones dispersas.
Pero se pueden encontrar datos en los Concilios de París (1212) y Ruan (1214) prohibían a las monjas, a fin de evitar la tentación, dormir juntas y se exigía que una lámpara ardiese toda la noche en los dormitorios. En los siglos subsiguientes, XVI, XVII y XVIII, las relaciones sexuales entre monjas eran un tema recurrente en

la literatura de la época, sobre todo en los países protestantes y círculos católicos. Existen novelas cortas y poemas que de alguna forma documentan sobre estas relaciones sexuales entre monjas dentro de los conventos.
Legislación medieval
Hasta época reciente se creía que el lesbianismo había sido ignorado por las leyes civiles. Estudios más modernos tienden a desmentir el hecho, a pesar de que todavía es necesaria mucha más investigación. La primera ley civil que condenaba el lesbianismo fue el código de Orléans, el Li Livres de jostice et de plet (1260). La ley condenaba a los sodomitas masculinos a la pérdida de los testículos a la primera ofensa, del miembro en la segunda y a la quema en la hoguera a la tercera. La ley fue ampliada para incluir a las mujeres:
Feme qui le fet doit à chescune foiz perdre membre, et la tierce doit estre arsse.
Mujer que lo hace debe perder cada vez un miembro y a la tercera deber ser quemada
Li Livres de jostice et de plet (1260)
No está claro que significa exactamente «perder cada vez un miembro».
Sin embargo, sería Cino da Pistoia quien en 1314, con la publicación de su Comentario, interpretaría por primera vez el derecho romano de forma condenatoria para el lesbianismo. Da Pistoia interpretó una oscura ley de Diocleciano y Maximiano, la Lex foedissiman de 287 d. C., que condenaba la prostitución y las mujeres libertinas, para condenar a las mujeres que tienen relaciones con otras mujeres. En 1400 Bartholomeo de Saliceto retoma esta interpretación de la Lex foedissiman para condenar el lesbianismo a la pena de muerte. Las Lecturas de Saliceto se convertirían en una referencia para toda Europa, cuya legislación se basaba en la romana, hasta el siglo XVIII.
A finales del siglo XVI, el escritor francés Pierre de Bourdeille (señor de Brântome), admitía que las relaciones sexuales entre mujeres se habían convertido en una moda trasladada de Italia a Francia por una dama noble que probablemente era la reina de Francia, Catalina de Medici. Esta reina habría sido el ejemplo de un grupo de mujeres conocidas como "Batallón volante" que, según Pierre de Bourdeille, preferían hacer el amor entre ellas a quedar embarazadas y perder su honor. Estas relaciones eran entendidas como un aprendizaje, una escuela, para una futura relación erótica superior. Brântome juzga los placeres entre mujeres como vanos y frívolos, es por eso mismo que cree hay que excusar a las mujeres que los practican. Para él como para muchos hombres de su tiempo el amor entre mujeres no era asunto serio.
Es este escritor francés, el señor de Brântome, quien utiliza por primera vez la palabra "lesbiana".
Casi ninguno de los actos juzgados en Europa entre los siglos XV y XVI corresponden a mujeres: cuatro juicios en Francia, dos en Alemania, uno en Suiza, uno en Holanda y dos en Italia. Hay miles de casos de varones. El lesbianismo era un caso por lo general silenciado.
Otras mujeres de la época conocidas por sus tendencias lésbicas fueron Juana de Arco, Catalina de Erauso (la "monja alférez") y la reina Cristina de Suecia. El tratamiento que se daba en esta época al lesbianismo era, dentro de la condena, más liviano que para la homosexualidad masculina. Se consideraba que la simiente masculina era más importante que la femenina, y por tanto su derroche inútil constituía una mayor ofensa a Dios. Las relaciones lésbicas se castigaban con penas menores, equiparables a las de la masturbación. Sin embargo este tratamiento no era unánime puesto que en algunos lugares el lesbianismo se castigaba incluso con la pena de muerte. Aunque, en líneas generales, el lesbianismo se consideraba un problema mucho menos grave que las relaciones entre hombres, lo que daría lugar a una menor persecución pero también a una mayor ignorancia de la existencia y la identidad de las mujeres lesbianas.
Es famoso el caso de Sor Benedetta Carlini (1619-1623), abadesa del Convento de la Madre de Dios, en un pequeño pueblo italiano. Hay un informe detallado de sus pretensiones milagrosas y visiones, y una detalladísima descripción de sus relaciones sexuales con otra monja del mismo convento.
En el Cristianismo
Las referencias que se hacen al lesbianismo en la Biblia son abiertas a distintas interpretaciones. Existe una historia bíblica que puede ser considerada como la más temprana en términos lésbicos: el amor entre Nohemi y Rut. Aunque trataba de amor familiar, también puede ser interpretado como una viva declaración de amor en sentido más explícito: “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Yavé y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.” Ruth 1:16-17

Aun así, el cristianismo ha concebido al lesbianismo como un acto "contranatura" para las relaciones entre mujeres. En el año 1073, todas las copias de los poemas de Safo fueron quemados en Roma y Constantinopla por orden de la Iglesia Católica.
En el siglo XIII, Gregorio López en su comentario titulado "Omes en la Setena Partida" escribía que "aunque dice la ley hombres, se incluye también a las mujeres tanto cuando una con otra haga contra natura como cuando varón con hembra haga el coito contra natura [...], así pues el pecado femenino es posible y ha de ser castigado".
A pesar de esto, la ley divina o la secular no castigaba el coito entre dos mujeres pero recibirían una pena menos severa que la hoguera, a menos que se utilizara algún elemento para emular un miembro reproductor masculino durante el sexo. Hasta 1560, el Tribunal Supremo Inquisitorial de Madrid no reconocía casos de lesbianismo sin el uso del mencionado "instrumento", a pesar de acusaciones al contrario. En la primera década del siglo XVI, es conocido el caso de Catalina de Belunza y Mariche, en el cual el Fiscal General de San Sebastián acusa de "penetrarse entre sí como lo harían un hombre y una mujer desnudas, en la cama, tocándose y besándose, la una encima del vientre o la panza de la otra, un crimen que habían perpetrado en numerosas y diversas ocasiones". Tras apelación, el Tribunal Supremo terminó retirando todos los cargos.
América Precolombina
Tras el primer encuentro de los conquistadores europeos con el continente americano, se comienza un registro a modo de crónica sobre el comportamiento de los nativos, siendo la sexualidad uno de los aspectos que más escandaliza. En estos textos se menciona la sodomia foeminarum, lo cual representa una prueba fehaciente de la existencia de prácticas homosexuales en varias etnias del continente americano. Puntualmente, el jesuita Pêro Correa escribe:
"Hay aquí muchas mujeres que realizan oficios de hombres y tienen otras mujeres con las que están casadas"
Pêro Correa, 1551.
Hacia 1576, Pêdro de Magalhães de Gândavo se refiere a relaciones homosexuales de mujeres tupinambás Brazil.
"Algunas indias de esta región juran y prometen castidad y así no se casan ni conocen hombre de ninguna calidad, ni lo consentirán aunque por eso las maten. Estas dejan todas las actividades de mujeres e imitan a los hombres y realizan sus oficios como si no fuesen mujeres. Traen el cabello

Durante el Nazismo
Con penas más leves que los homosexuales varones, en Alemania las mujeres lesbianas debían llevar sobre su pecho la insignia del triángulo negro dentro de los campos de concentración nazi. En 1935 un juez rehusó incluir una pena a lesbianas, ya que según su argumento, eran "más difíciles de detectar". Durante el régimen de Hitler, cualquier marido podía denunciar a su mujer y a otras por conductas homosexuales. Ana Frank, incluso, en su diario escribe sobre sus deseos con otras mujeres y su atracción por ellas.
Patologización del lesbianismo
Las últimas décadas del s.XIX vieron nacer una nueva disciplina llamada sexología, cuyo objetivo era crear una ciencia del deseo. La tarea que se impusieron lo fundadores de la sexología fue la del tratamiento científico del sexo. Pero esto es parte de una historia más moderna donde se vislumbra la situación actual de la forma en que vivimos, conceptualizamos y se legisla el lesbianismo y por ello lo dejaremos hasta aquí.

Recopilación: Elena Vega

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